Herencia de acciones: cómo gestionarlas y derechos asociados

La transmisión mortis causa de acciones se enmarca en el ámbito del derecho sucesorio, constituyendo un aspecto crucial en la distribución patrimonial post mortem. Cuando heredamos un paquete de acciones a veces no sabemos cómo gestionarlas o transformarlas en dinero en efectivo.

Este artículo tiene como objetivo analizar los principales aspectos jurídicos relacionados con la herencia de acciones, enfocándonos en los fundamentos legales, procedimientos y derechos de los herederos involucrados.

1. Sucesión hereditaria de acciones

Cuando el titular de acciones fallece, dichos valores pasan a formar parte de su patrimonio sucesorio, de la herencia yacente. La sucesión hereditaria de acciones implica la transferencia de la titularidad de dichos valores a los herederos legítimos o legales del difunto. Los herederos adquieren los derechos y obligaciones inherentes a las acciones que les correspondan.

Obviamente, estamos hablando de acciones de empresas de capital ajenas a nuestra familia, y en las que no ostengamos el control accionarial o poseemos un importante paquete de acciones que nos permita acceder a tomar decisiones o influir en ellas. Nos referimos a las acciones especulativas que el causante ha mantenido en su vida con objetivos de inversión.

2. Derechos de los herederos

Los herederos adquieren, a través de la herencia de acciones, los mismos derechos que el causante ostentaba sobre los títulos. Por ejemplo:

a) Derecho a participar en las Juntas de Accionistas: Los herederos tendrán derecho a asistir y votar en las juntas de accionistas de acuerdo con la cantidad de acciones que les correspondan.

b) Derecho a percibir dividendos: Tendrán derecho a recibir dividendos y otros beneficios económicos derivados de la titularidad de las acciones.

c) Derecho de suscripción preferente: En caso de aumentos de capital, podrán ejercer su derecho de suscripción preferente para mantener su participación en la sociedad.

3. Operativa

Normalmente, las acciones son gestionadas por entidades bancarias, agentes o por entidades gestoras. Por su gestión, estas empresas repercuten sobre los titulares de las acciones una serie de comisiones por gestión y mantenimiento. A cambio, los accionistas reciben información sobre la evolución de las acciones y permiten operar con ellas. Es decir, podemos ejercer los derechos enumerados, venderlas y aumentar su número mediante compra.

Si las acciones cotizan en bolsa, su operatividad aumenta, ya que las órdenes de compra y venta se ejecutan en el mismo día de la orden, pudiendo obtener la cantidad resultante en el mismo día o en día siguientes.

En cambio, si no cotizan. será necesario ponerse en contacto con el banco, agente o sociedad de valores, para llevar a cabo la operación deseada, y ellos podrán encargarse, mediante cobro de las correspondientes comisiones. Incluida, la búsqueda de un posible comprador.

4. Implicaciones fiscales

Es esencial tener en cuenta las implicaciones fiscales que conlleva la herencia de acciones, más allá del impuesto de sucesiones que se liquida en su transmisión hereditaria. Así, en el momento de su venta, tendremos que liquidar el IRPF. Además, deberemos prestar atención al Impuesto sobre el Patrimonio, en el sentido de que el patrimonio heredado sumado al personal, supere el mínimo por el que es obligatorio declarar anualmente.

Gracias la llamada «plusvalía del muerto» no habrá que declarar las ganancias que se obtuvieron por el fallecido hasta el momento de su muerte. Solo  habrá que tener en cuenta la diferencia entre el valor de la transmisión mortis causa y la venta final de cada titulo.

Si desea obtener asesoramiento sobre la gestión de su herencia, no dude en contactar con Herencias.es. Somos abogados especialistas en derecho sucesorio.

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